Henri Laborit: Un Visionario

 

Nació en Hanoi, Indochina, hijo de un médico de la Armada francesa. Estudia medicina y trabaja como cirujano en la marina de guerra. Pero no tardará en iniciarse en la reflexión teórica que le acerca al campo de la biología de los comportamientos, de la filosofía, de la sociología, de la cultura…

Trabaja en la experimentación biológica de los tranquilizantes, al tiempo que desarrolla técnicas depuradas de hibernación artificial. Durante la Segunda Guerra Mundial alcanza notoriedad en el campo de la medicina por el empleo con éxito de la clorpromazina en las operaciones quirúrgicas. En 1957 recibió el premio Albert Lasker, considerado el Nobel americano por sus aportaciones en el estudio de los síndromes fisiopatológicos, anestesia y reanimación. En 1958 crea el laboratorio de eutonología del hospital parisino de Boucicaut. En 1967, recibe de la República Francesa el título de oficial de la Legión de Honor. Profesor invitado de bio-psico-farmacología de la Universidad de Québec (1978-1983). Fue director de la revista Agressologie (1958-1983).

Entre sus muy numerosas publicaciones, no referidas a especialidades médico-biológicas: Les destins de la vie et de l’homme. Controverses par lettres sur des thèmes biologiques (con Pierre Morand), Masson, París, 1959; Du soleil à l’homme, Masson, París, 1963; L’homme imaginant. Essai de biologie politique, Union Générale d’Edition, París, 1970; L’homme et la ville, Flammarion, París, 1971; Société informationnelle. Idées pour l’autogestion, Ed. du Cerf, París, 1973; La nouvelle grille, Laffont, París, 1974; Eloge de la fuite, Laffont, París, 1976; Discours sans méthode (con Francis Jeanson), Stock, París, 1978; L’inhibition de l’action. Biologie, Physiologie, psychologie, sociologie, Masson, París, 1979; Copernic n’y a pas changé grand chose, Laffont, París, 1980; La colombe assassinée, Grasset, París, 1983; Dieu ne joue pas aux dés, Grasset, París, 1987; La vie antérieure, Grasset, París, 1989; Les récepteurs centraux et la transduction de signaux, Masson, París, 1990; Les bases biologiques des comportements sociaux, Musée de la civilisation-Québec, 1991; L’esprit du grenier, Grasset, París, 1992; Etoiles et molécules, Grasset, París, 1992; La légende des comportements, Flammarion, París, 1994.

Alain Resnais llevó al cine Mon oncle d’Amérique (1980), una película interpretada por Gérard Depardieu, en la que interviene Laborit, que recrea las observaciones del científico en el comportamiento de las ratas y su réplica en los seres humanos. El filme obtuvo el premio especial del festival de Cannes.

En lengua española han sido editados: El hombre y la ciudad, Kairós, Barcelona, 1973; Del sol al hombre, Lábor, Barcelona, 1973; Introducción a la biología del comportamiento, Eds. 62, Barcelona, 1975; La paloma asesinada, Laia, Barcelona, 1986; Dios no juega a los dados, Laia, Barcelona, 1989; La vida anterior; Gedisa, Barcelona, (1990).

 

 

PENSAMIENTO Y EXPRESIÓN CIENTÍFICA

Laborit describe una realidad compleja, dinámica e interrelacionada, como escenario sistémico de la vida del ser social. Una realidad de vínculos dependientes que van de la biología, de la célula, a la sociedad de la información y participa de un pensamiento que podría calificarse de cibernético, en el que la observación de los comportamientos biológicos tienen una réplica en las soluciones de la inteligencia tecnológica.

A partir de la observación del comportamiento animal, fija pautas repetitivas de conducta que traslada al ser humano. Supervivencia, defensa, inhibición. La complejidad, no obstante, del ser humano, traza otras posibilidades de equilibrio biológico y psicológico.

Laborit, que persiguió la integración disciplinar de numerosos focos de su preocupación científica, ha sido considerado uno de los precursores del paradigma de la sociedad de la información (La nouvelle grille, Laffont, París, 1974), como solución del conocimiento, como respuesta autosuficiente frente a la violencia, como alternativa ecológica frente a las sociedades irreflexivas y agresivas del patrimonio básico de la naturaleza. En definitiva, crear las condiciones objetivas, el equilibrio biopsicológico, la homeostasis del homo sapiens.

Mantiene una visión sostenible del desarrollo humano, por lo que destaca cómo la impregnación tecnológica del mercado crea una dependencia y una esclavitud en base a la inducción de necesidades falsas, derroche y dilapidación de energías y recursos. Es una nueva forma de control a través de la satisfacción mediante soluciones que prometen y aportan poca novedad, despliegan soluciones de ocio dependientes y culturalmente anodinas que hacen las veces de ideología dominante. Frente a este corsé promueve la formación del conocimiento y de las conductas humanas hacia soluciones de libertad.

La vida del individuo, viene a señalar Laborit, transcurre generalmente en un espacio físico limitado, pero los medios de comunicación crean la sensación de pertenencia a un espacio planetario. Lo planetario penetra en el ámbito cerrado de los núcleos de vida locales. La información de los medios no es objetiva y alcanza a masas humanas pasivas no que tienen capacidad de devolver a las fuentes argumentos, por lo que no puede cambiar, transformarse, avanzar. Los grandes cambios tecnológicos anuncian una redención imposible, porque los problemas existenciales subsisten. La automatización es para Laborit como la noria para el asno, que le hace girar sobre si mismo sin un avance real.

 

Momentos del film Mi Tío De América info@epigenetica.org