Cuerpo Y Mente: La Red PNIE

PsicoNeuroInmunoEndocrinología

 Estos son pasajes del libro del Dr. Fabio Celnikier “Construcción Cuerpo – mente: Raíces De La Terapia Integrativa”, extraídos del capítulo Una Visión Integrativa del Cuerpo Y La Mente; Que nos muestra al paradigma PsicoNeuroInmuno Endocrinológico como herramienta indispensable para nuestro trabajo como terapeutas integrativos y estratégicos.

“De la Red emergida de la interacción  entre las condiciones genéticas heredadas; experiencias sociopsicológicas; neurovegetativas; endocrinas; e inmunológicas  de los primeros años de  vida, habrá de surgir una Vulnerabilidad PsicoNeuroInmunoEndocrinológica.”

   “Considero que la postura Autonómica (Sistema Nervioso Autónomo)  y PNIE interactuará con los estímulos estresantes  del mundo interno (provenientes de nuestra mente) y externo (provenientes de nuestro medio), generando las respuestas particulares de cada persona.
La maquinaria psiconeurológica interactuará con expansiones hormonales e inmunológicas, en esa Interfase llamada PNIE-network, a través de mecanismos de retroalimentación positivos y negativos.”

 “El cerebro humano constituye junto al resto del cuerpo un sistema en red indisoluble, totalizado por circuitos regulatorios neurales y bioquímicos, mutuamente interactivos, que incluyen integrantes endocrinos (las hormonas),inmunes (las citoquinas) y del Sistema Nervioso Autonómico.”

 

  “Es importante señalar como postulado indeclinable que el cuerpo interactúa con el entorno como una totalidad. Y que la interacción no es ejercida sólo por el cuerpo ni solamente por el cerebro.Las acciones fisiológicas que nombramos como “la mente” no se desprenden sólo del cerebro, sino del compuesto arquitectónico y funcional.

 

A la “psique” (del griego psiché) sólo se la puede entender totalmente en la trama de un organismo que interactúa con el medio ambiente.

 

La multiplicidad de las interacciones que se impone examinar es subrayada por el hecho que el entorno es, de alguna manera, fruto de la actividad misma del individuo.”

  “La actividad  mental, desde los aspectos más primitivos hasta los más evolucionados, requiere tanto de la cooperación activa del cerebro como de la del soma propiamente dicho.

 

En cuanto al cerebro, el cuerpo abastece  más base y modulaciones, y presta un tópico esencial para las iconografías  cerebrales.”

“Elementos cognitivos como la emoción y el sentimiento son parte del artilugio neural para la ordenación biológica, cuyo centro está constituido por registros homeostáticos, pulsiones e instintos.” 

 

  Tanto nuestros pacientes como quienes oficiamos de psicoterapeutas integrativos podremos vincular la palabra terapéutica con la neuroplasticidad, esta última con los cambios cromatínicos, y de allí viajaremos hacia la memoria y el aprendizaje de nuevos estilos de vida. Y ese cambio en el ambioma, otra vez, y de forma circular, nos pondrá en las vías del cambio permanente. Espiritual y biológico.

 

 Los principios de E. Kandel

1. Todos los procesos mentales, aún los procesos psicológicos más complejos, derivan de operaciones del cerebro.

2. Los genes y los productos de sus proteínas son determinantes importantes del patrón de interconexiones entre las neuronas y en los detalles de su funcionamiento.

3. Los genes alterados no explican, por sí mismos, toda la varianza de una enfermedad mental grave dada.

4. Las alteraciones inducidas en la expresión génica por el aprendizaje dan lugar a cambios en los patrones de las conexiones neuronales.

5. En la medida en que las psicoterapias son efectivas y producen cambios de largo plazo en la conducta, se presupone que lo hacen a través del aprendizaje, produciendo cambios en la expresión génica que altera la fuerza de las conexiones sinápticas y cambios estructurales que alteran el patrón anatómico de interconexiones entre las células nerviosas del cerebro.

Creíamos hasta ahora, que nuestros padres y abuelos simplemente nos pasaban sus genes. Y punto. Que las experiencias que habían acopiado en sus vidas no se adquirían y se inutilizaban perpetuamente. Porque confiábamos en que los genes se transmitían inalterables de generación en generación. Sin modificaciones. Sin tocar el núcleo celular inmaculado. No habíamos arribado al conocimiento de la epigenómica. De las epimutaciones.

Sin embargo, hoy sabemos que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente psicosocial en el que vivieron pudieron afectar también a sus descendientes, incluso décadas después. Los factores externos pueden influir en el complejo entramado de interruptores que hace falta conectar y desconectar para dar lugar, por ejemplo, al desarrollo de un cáncer. No se trata por tanto únicamente de qué genes heredamos o no de nuestros padres, sino de si están ‘encendidos’ o ‘apagados’ a través de interruptores epigenéticos.

Sé que la divulgación de estos asombrosos descubrimientos tiene el insalvable corolario de impresionar a todos los aspectos de nuestra vida y de nuestro pensamiento usual.

No importa cual sea tu credo, profesión, ideología política, arte u oficio. Seas hombre o mujer. Pequeño o adulto. No importa seas de América, África; Asia; Oceanía; O Europa. Te impactarán tanto estos conocimientos que cambiaras tus ideas acerca del ser humano en general y de ti mismo y tu familia en particular.

Te verás proyectado de modo diferente en relación al espacio y tiempo.

Puedo afirmarles que, a través de los conceptos sobre epigenética y sus derivaciones lógicas, asumirán de modo natural que aquello que nos constituye biopsicosocialmente es en parte aquello que nos fue legado por nuestros ancestros mas recientes. Incluidos nuestros bisabuelos. Y que aquello que nosotros vivimos hoy, y hasta ahora hemos experimentado en nuestras vidas multidimensionales, será una herencia inapelable para nuestros hijos, nietos y bisnietos.

La experiencia psiconeuroinmunoendócrina de una generación, puede trasladarse sin lugar a dudas, a las siguientes.

Es un dato que todo terapeuta integrativo tiene que llevar a la máxima potencia de su significado transdisciplinario. Porque al intervenir sobre el ambioma y utilizando los recursos tecnológicos adecuados para actuar sobre el epigenoma y el genoma, podremos mejorar como nunca lo habíamos logrado la calidad de vida de cada persona y sus descendientes.

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