Mecanismos Intimos Epigenéticos


En el interior de los cromosomas se encuentran 3 componentes:

1-Los genes codificadores de proteínas son los que conocemos como los únicos depósitos de la herencia.

2-Los genes no codificadores cumplen una función destacada, pues al par que las histonas, las señales químicas unidas al ADN forman la cromatina. Estos genes resultan importantes para la herencia y el desarrollo de las enfermedades y dan lugar a ARN activos; y pueden alterar el comportamiento de los genes codificadores.

3-La capa epigenética de la información: resulta crucial para el desarrollo, el crecimiento, el envejecimiento y el cáncer. No altera la secuencia de ADN (Como vengo insistiendo), pero ciertamente puede afectar la salud.

Sin dudas son las “epimutaciones” las que dan origen a enfermedades como la esquizofrenia, y las variaciones epigenéticas explican las discordancias entre gemelos idénticos que comparten las secuencias de ADN idénticas.

El Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2006 del Instituto Karolinska de Estocolmo fue dado a oAndrew Z. Fire y Craig C. Mello por sus trabajos en el campo de la genética, y específicamente por su descubrimiento del mecanismo de “silenciación” genética, que podría abrir la puerta a nuevas terapias en el futuro.

Andrew y Craig Descubrieron un mecanismo fundamental para controlar el flujo de la información genética. Fire trabaja en la Universidad de Stanford y es profesor adjunto de la Universidad de Johns Hopkins. Mello imparte clases en la Universidad de Harvard. Ambos descubrieron la función del ARN de interferencia.No son escritores dedicados a la ciencia ficción. Es la ciencia de hoy que estará en nuestros consultorios en breve.

El imprinting, en el marco epigenético, se refiere a la forma de manifestarse que tienen los genes “imprintados”, ligados a su origen parental. Como diciendo “Yo soy de papá” o “Yo soy de Mamá”. Un gen imprintado se manifiesta de una manera cuando su origen es paterno y de otra cuando proviene del gameto materno. Por eso una misma falla genética y en un mismo cromosoma puede manifestarse a través de síndromes diferentes, según ese fragmento provenga de uno u otro progenitor. Parece ser que existe un mecanismo celular que de algún modo “marca” o deja una impronta (etiqueta, si lo prefieren) sobre todos los genes “imprintables” de acuerdo al sexo del individuo.

Esto quiere decir que todos los genes imprintables, y de cada gen sus alelos, tendrán un imprinting paterno si provienen de un hombre. De igual modo sucederá con aquellos genes provenientes de una mujer, el imprinting será materno. El Imprinting o Impronta Genética significa, en pocas palabras, que los genes conservan la memoria de donde proceden.

Desde el paradigma epigenético, el genotipo es un marco de referencia dentro del cual se pueden expresar muchísimos fenotipos posibles, y el desarrollo de estos fenotipos es epigénico. El desarrollo epigenético, entonces, implica un enriquecimiento de la información genética, y tal enriquecimiento ocurre desde afuera, del ambiente (ambioma), y esto es válido tanto para la salud como en las situaciones patológicas. Y si lo genético influye sobre la conducta y la conducta sobre lo genético, la causalidad es un fenómeno circular, como lo he señalado y graficado anteriormente.

Los transposones son genes muy particulares. También llamados genes saltarines. Que tienen la propiedad de auto clonarse; Insertarse en regiones distantes del genoma; Y constituyen el 45% de la secuencia del genoma. Su función es algunas veces la de superactivar genes y otras veces la de desactivarlos.

En el SNC  los cambios epigenéticos son dinámicos. Procesos como la formación de la memoria a largo plazo requieren de la participación de señales epigenéticas en la cromatina, que es una región “estable” desde el punto de vista químico, en la cual se pueden codificar cambios persistentes.

Y en definitiva en esta cuestión de la diferenciación celular y plasticidad, la existencia del mecanismo denominado “silenciamiento génico” es fundamental.

Este mecanismo está terciado por proteínas que “alistan” otras proteínas competentes para forjar transformaciones epigenéticas, lo que representa que, a pesar de ostentar la idéntica “base de datos”, algunos genes van a estar activos y otros inactivos (o “silenciados”) en un determinado tipo celular, mientras que otros genes estarán activos o inactivos en otros tipos celulares.

Así, células genotípicamente idénticas pueden ser fenotípicamente diferentes. La modificación epigenética se basa en cambios del “código de histonas”. De la cromatina. Y dicho código define un estado que determina que un gen esté “activado” o “silenciado”. Entonces, sumado al llamado “código genético”, existiría otro código que, independientemente de la secuencia del gen, determinaría la apertura o cierre de la cromatina para exponer o no una determinada región del ADN. Y a diferencia del código genético, dependería del tipo y número de modificaciones químicas realizadas sobre el ADN y/o las histonas. Un código epigenético.

Como intuyeron brillantemente Pembry y Bygren. La acetilación de las histonas tiene como resultado la apertura de la cromatina, proporcionando la transcripción del ADN. En cambio la metilación forja el silenciamiento de una fijada región del genoma. Por ejemplo, un determinado aminoácido puede ser acetilado en la región de la cromatina que debe estar activa, pero puede ser metilado en regiones del genoma que deben ser silenciadas.

Las señales ambientales y cambios en el entorno son capaces de modificar el patrón de metilación del ADN, afectando de esta forma la producción de las correspondientes proteínas. Es decir, el ambioma nos cambia.

Se ponen en expedición caminos que sueltan procesos bioquímicos celulares, los cuales acarrean reformas en la cromatina, la abren y aumentan de este modo la accesibilidad del DNA a los agentes desmetilantes y acetilantes, para volver a permitir la expresión de estos genes o la cierran, impidiendo la transcripción.

Entonces, para ir acordando conocimientos, pensemos juntos en que el destino de una célula está establecido no únicamente por la sucesión definida de nucleótidos en los genes codificados en el ADN, sino además por la manera en que el material genético y sus proteínas coligadas (ADN+histonas = cromatina) están reformados químicamente.

Por otro lado, pensemos la ventaja de estos cambios epigenéticos que se producen en la cromatina. Dicen por ejemplo Zieher y Guelman: “…Una gran capacidad para acumular información, ya que este tipo de cambios no dependen de un cambio en la secuencia de nucleótidos del ADN (es decir, no se debe generar una mutación, que podría ser deletérea), sino del grado en que la cromatina “expone” al ADN para que se transcriban diferencialmente determinados genes y que otros permanezcan silenciados”.

 

EL ROL DEL PSICOTERAPEUTA

Los Psiquiatras y psicoterapeutas integradores trabajamos sobre el ambioma. Multidimensionalmente.

Y la modificación de los componentes epigenéticos (cromatínicos), que pueden ser perturbados por cambios en este ambioma, causan cambios que consiguen ser heredados por la descendencia en la expresión de distintos genes (como el del receptor de glucocorticoides). Y esto es muy importante de destacar, en especial para los profesionales dedicados a la salud mental, ya que la mayor parte de las enfermedades mentales mayores son poligénicas, y las influencias son múltiples. Y la interacción de lo genético disposicional y su inhibición o activación ambiental tendrá que ver con la expresión clínica de estas enfermedades. Esto es la base de la regulación epigenética. Capaz de controlar procesos tan complejos como es el caso de la conducta maternante.


CARLOS SORIA: UN AMIGO, UN MAESTRO.

17° Congreso Internacional de Psiquiatría AAP
Miércoles 29 de Setiembre de 2010
Simposio Gador. Más allá del estrés y los trastornos de ansiedad. De la medicina-promedio a la terapéutica de la singularidad

 info@epigenetica.org

® 2007 – Copyright epigenetica.org


fabiocelnikier@gmail.com

Todos Los Derechos Reservados