Interruptores Epigenéticos


El Profesor Wolf Reik, del Babraham Institute de Cambridge, está fascinado por el emergente epigenético al que describe como un mundo genético “fantasma” en donde se pueden encender o apagar interruptores de los genes (hasta ahora oficialmente conocidos) componentes del genoma. Y aporta esta clase de pensamientos acerca de lo que puede dispararse epigenéticamente a partir de la manipulación de embriones con estas técnicas singulares. En especial al trabajar con familias cuyos hijos padecían del Síndrome de Beckwith-Wiedemann (Valga la extrapolación extraespecífica).

Wolf Reik descubrió que simplemente poniendo el embrión de un ratón en una platina, podía inducir a los genes a apagarse. Después de haber visto lo relativamente fácil que era cambiar los interruptores en el embrión de una rata, y fue entonces que Wolf Reik pensó que quizá ocurriera lo mismo en los embriones humanos. Para la fecundación “in Vitro” también tienes al embrión por un breve espacio de tiempo en la platina. Sí. Y se preguntó si como en el caso del embrión de rata, por el mero hecho de que el embrión humano esté en una platina y sea manipulado, podría alterar sus interruptores epigenéticos.

Wolf supo entonces que el síndrome de Beckwith-Wiedemann era causado por un interruptor defectuoso.

Trabajando con un grupo de bebes y niños con el síndrome de Beckwith-Wiedemann se percataron de la proporción de ellos que habían sido concebidos in Vitro.

La fecundación “in Vitro” puede apagar o encender genes Aunque no podemos asegurar que puede causarlo por si mismo. Pero sí, absolutamente, había un alto porcentaje de este síndrome epigenético en la población in vitro.

Y aunque la enfermedad de Beckwith-Wiedemann es sumamente rara, el riesgo parece aumentar en 3 o 4 veces con el método in vitro. Parece que el simple hecho de sacar al embrión de su entorno natural (Ambioma intrauterino natural) puede desencadenar esta rara enfermedad.

Deberemos revisar los procedimientos in Vitro de aquí en adelante. En las condiciones en que se hacen y llevar a cabo experimentos mejores y más precisos para ver como podemos evitar el accionar esos interruptores epigenéticos.

Quedó demostrado que un simple cambio en el ambioma es suficiente para activar o desactivar un gen, pero hay más por decir. Todo el mundo pensaba hasta estos momentos que cualquier gen alterado (mutado) no podía heredarse. Entonces él, rebelde ante las ortodoxias, cogió algunos ratones con interruptores genéticos alterados y los reprodujo.

Antes creíamos esto: Seguro que mientras que el genoma alterado pasaba a las crías, cualquier cambio epigenético sería limpiado. Y no pasaría. Pero cuando Wolf observó el perfil genético de las crías quedó asombrado. No podía creerlo. Todo su anterior bagaje de presuposiciones sobre la genética clásica se derrumbó.

Sí señores, el interruptor epigenético que poseía una generación estaba también claramente presente en la segunda generación.

Eso confirma que los genes no están enclaustrados en el núcleo bajo llave estricta y blindada. Cualquier cambio medio ambiental (Cambios del “ambioma”) afectan a la forma de actuar de los genes, y eso se puede heredar a través de las generaciones.

Lo que experimentamos no solo nos afecta a nosotros, sino a nuestros hijos y nietos.


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